Entradas

Mostrando entradas de junio, 2017

Reformas

Querida yo del pasado, tengo malas noticias para ti.  Después de casi veinticinco años luchando con tus principios, la hemos liado.  Te pondré en antecedentes: está semana la empezaste muy, muy, pero muy pésimamente, pero por suerte, a mi, tu versión 5 días más vieja, no puedes culparme. Aquí es donde quiero darte un toque de atención bonita, es hora de que asumas que tus malditas movidas me toca arreglarlas siempre a mí. Debido a ello, como castigo y venganza me he visto obligada a tomar una serie de medidas ante tu facilidad de complicarme(nos) la vida (estando segura de que volverías a repetir la historia y de que ahora y pese a todo, yo también imitaré muchos de tus errores).  En 4 días he tirado por tierra 3 de tus principios defendidos durante más de media vida, para que escarmientes.  No te lo tomes como algo personal, pero ya no tienes cabida por este presente, por eso he roto con tus errores, moral, y miedos. Que otra futura yo me escribir...

.,.

Un libro de esos de moda, de amor adolescente, inmaduro y caprichoso, cuenta la preciosa mentira de que para superar ciertas cosas debes escribir lo que te duele en un papel, quemarlo y dejarlo ir.  Una solución tan rápida, eficiente e indolora, capaz de tentar y ser creída por cualquiera; infinitamente más creíble que ese tópico del hay que pasar página. Un camino que tan fácil y sencillo es casi imposible de rechazar, a ver si hay suerte.  Sin embargo, no te dice que las heridas internas, que no se ven pero duelen, no te las curará ningún papel en llamas. El autoestima cuasi destruido de a quien le repiten de manera constante que no es lo suficientemente bueno para nadie o para nada, no resurgirá tan fácilmente. Ninguna llama en extinción te devolverá la confianza para resurgir de cada uno de esos golpes que, si bien no mortales, si escuecen, pican y sangran.  Y que por supuesto, olvidar, no es solución, sino simplemente eso, olvido, parche y remiendo. Si deja...

no

A veces, simplemente esperas que te agarren del brazo y te digan "no te vayas". A veces, duele, pero te vas, porque esas palabras, nunca llegan.