Entradas

Mostrando entradas de 2017

re-dimensionar

Ultimamente he estado cuestionándome muchas cosas sobre absolutamente todo.  No me encuentro bien, ni anímica ni fisicamente; llevo semanas conviviendo con una pena absurda y con un mal estar, en gran parte fruto de la sugestión.  Me he preguntado a mi misma que es lo que quiero, si lo que hago realmente me hace feliz y cuales son los motivos para estar... así. Y joder, llevo media vida luchando, claro que me hace feliz. Vivir la vida que me ha tocado merece toda la alegría del mundo, y aún así.. ¿Entonces? ¿Qué falla? La verdad, es que no quiero resignarme a pensar que todo lo que falla es a la ausencia de dos personas. La primera, irreparable; la segunda, prescindible.  ¿Porqué limitar mi felicidad a la actitud de una persona? ¿Porqué depender anímicamente de alguien?  Llevo meses dando una importancia colosal a algo que no la tiene, pues, no te merece quien no te acepta como eres (o eso nos obligamos a creer, resignación para mi gusto).  ...
TE ODIO. Fin de la cita.

Reformas

Querida yo del pasado, tengo malas noticias para ti.  Después de casi veinticinco años luchando con tus principios, la hemos liado.  Te pondré en antecedentes: está semana la empezaste muy, muy, pero muy pésimamente, pero por suerte, a mi, tu versión 5 días más vieja, no puedes culparme. Aquí es donde quiero darte un toque de atención bonita, es hora de que asumas que tus malditas movidas me toca arreglarlas siempre a mí. Debido a ello, como castigo y venganza me he visto obligada a tomar una serie de medidas ante tu facilidad de complicarme(nos) la vida (estando segura de que volverías a repetir la historia y de que ahora y pese a todo, yo también imitaré muchos de tus errores).  En 4 días he tirado por tierra 3 de tus principios defendidos durante más de media vida, para que escarmientes.  No te lo tomes como algo personal, pero ya no tienes cabida por este presente, por eso he roto con tus errores, moral, y miedos. Que otra futura yo me escribir...

.,.

Un libro de esos de moda, de amor adolescente, inmaduro y caprichoso, cuenta la preciosa mentira de que para superar ciertas cosas debes escribir lo que te duele en un papel, quemarlo y dejarlo ir.  Una solución tan rápida, eficiente e indolora, capaz de tentar y ser creída por cualquiera; infinitamente más creíble que ese tópico del hay que pasar página. Un camino que tan fácil y sencillo es casi imposible de rechazar, a ver si hay suerte.  Sin embargo, no te dice que las heridas internas, que no se ven pero duelen, no te las curará ningún papel en llamas. El autoestima cuasi destruido de a quien le repiten de manera constante que no es lo suficientemente bueno para nadie o para nada, no resurgirá tan fácilmente. Ninguna llama en extinción te devolverá la confianza para resurgir de cada uno de esos golpes que, si bien no mortales, si escuecen, pican y sangran.  Y que por supuesto, olvidar, no es solución, sino simplemente eso, olvido, parche y remiendo. Si deja...

no

A veces, simplemente esperas que te agarren del brazo y te digan "no te vayas". A veces, duele, pero te vas, porque esas palabras, nunca llegan.

rotos

A veces rompemos tanto sin ser conscientes de ello (o sin querer serlo). ¿Porqué hacer trizas a quienes te vieron aún siendo invisible? Lo que es solo un juego para unos, representa mil tormentos para otros. Pero nos resulta irrelevante, lo vital es nuestro enfermizo juego. Como niños en el patio del colegio, donde ahora la diferencia reside en el tiempo de cicatrización. Mientras estando tan rotos por dentro, mostramos perfectas sonrisas ahí fuera, ¿para qué? Ojalá eligiéramos la opción de sanar, no la de herir. Ojalá no estuvieras ciego, ojalá pudiera ser de hojalata o piedra.

Claro

Este post es para todos los que hoy me habéis dicho que tengo que cambiar algo, sustancial o no: no me sale de los ovarios. No porque crea o no que lo necesito, sino porque no me da la jodida gana. No al menos por imposición de nadie.  Seguramente no, no te guste mi manera de ser, mi físico, mi comportamiento, mis ideas e ideales, mis gustos... Seguramente no, no te gusten, pero puestos a expresar opiniones y con sinceridad recíproca:  ¿a mi qué me importa? Resulta, que sea como sea, esa persona que seré mañana, la que soy hoy, debe ser la persona que yo misma quiero ser, no quien tú crees que debiese.  No estoy aquí para satisfacer las necesidades y requerimientos de nadie, mucho menos para gustarle a todo el mundo: ni podría ni querría. Déjame ser, creer, hacer, pensar... en definitiva libre, que yo haré lo propio. Acéptame o no, ni siquiera te pido que no me juzgues, hazlo si te hace feliz, ¡me da igual!; pero no pretendas que cambie solo para complacerte. T...

au revoir

Menos palabras, más acciones. Y tú empeñado.  Todo lo contrario.  Se escucha el eco aún en los oídos de palabras banales.  Que estupidez tomarlo en serio, que falta de visión, astucia, picardía.  Basta ya de juramentos, mensajes y pretextos. De falta de acciones, escudadas en buenas intenciones.  No más peticiones de socorro,  no más auxilios.  Dejémoslo claro.  No te esfuerces más, Ya me marcho,   sonríe entonces,  lo que tú querías.