re-dimensionar
Ultimamente he estado cuestionándome muchas cosas sobre absolutamente todo.
No me encuentro bien, ni anímica ni fisicamente; llevo semanas conviviendo con una pena absurda y con un mal estar, en gran parte fruto de la sugestión.
Me he preguntado a mi misma que es lo que quiero, si lo que hago realmente me hace feliz y cuales son los motivos para estar... así. Y joder, llevo media vida luchando, claro que me hace feliz. Vivir la vida que me ha tocado merece toda la alegría del mundo, y aún así..
¿Entonces? ¿Qué falla?
La verdad, es que no quiero resignarme a pensar que todo lo que falla es a la ausencia de dos personas. La primera, irreparable; la segunda, prescindible.
¿Porqué limitar mi felicidad a la actitud de una persona? ¿Porqué depender anímicamente de alguien?
Llevo meses dando una importancia colosal a algo que no la tiene, pues, no te merece quien no te acepta como eres (o eso nos obligamos a creer, resignación para mi gusto).
Si alguien lee todo esto, seguramente piense "oh madre mía, te estás rompiendo la cabeza, reina de lo obvio". En efecto, hoy no voy a descubrir nada a nadie, pero a veces es necesario decirse las cosas a una misma en voz alta, para que nos entren en la cabeza y podamos avanzar.
También pensaréis "oh, pero si vivir tu vida es muy fácil!", os lo voy a decir finamente: id a arreglar vuestros propios problemas entonces. Cada persona es libre de re dimensionar sus problemas a la escala que quiera, así que hoy me toca omitir el "mindfullnes" por media hora.
Me he dado cuenta de que en algunas cosas no puedo cambiar por más que me empeñe:
Siempre seguiré persiguiendo causas perdidas, dando portazos en puertas que estaban abriéndose, huyendo hacia portales de puertas tapiadas por dentro; así soy, anormal, testaruda, increíblemente buena en perder trenes.
Hoy estoy aquí, poniendo cosas sin coherencia aparente, porque no tengo los ovarios de hacer frente a lo único que me hace daño, porque es más cómodo quedarme pensando que no merece la pena que ir a averiguarlo, porque anoche (o vete a saber cuando) abrí los ojos de par en par y aún me duele. Y supongo, porque no, que aunque me joda reconocerlo, casi 15 años después la falta de inteligencia emocional y afrontamiento de los sentimientos me siguen pasando factura.
Pero sobre todo, hoy, estoy aquí para hacerme polvo a mi misma, para poder caer al fondo, para darme una puta hostia, hablando en plata, que me haga reaccionar y hacerme empezar a ascender, porque ser naufragio en tus propias aguas es muy parecido a un laberinto del que no sabes escapar.