La chica que no se abría al mundo estaba cansada de ir penando por el mismo. Creía que nunca nadie podría hacerlo de nuevo. Pero como solía pasarle con sus propios pensamientos, se equivocaba. Aquello no tenía que ser difícil, o no tanto. Empezaba a comprender lo que hasta entonces, solo eran invenciones de otros. Espejismos inalcanzables. Podía ser tan terriblemente fácil que le asustaba. No por el futuro, sino por el pasado. Había... por quien no lo merecía... y ahora todo carecía de sentido. Por cada paso que daba, en una dirección cuya bondad estaba por determinar, iba tirando un poquito de ropa de la maleta. Restando peso y cargas. Se sorprendía al ver, que no le importaba, al menos no tanto, como hace unos meses habría podido imaginar. Por aquel entonces, la chica que no se abría al mundo, había tumbado sus inseguridades más grandes (aun que no todas), y se había dejado llevar (solo un poquito). Había abierto la caja de Pandora, o eso...
Entradas
Mostrando entradas de enero, 2018