Entradas

Mostrando entradas de 2018

Quien sabe, con esto, lo que gane.

Un mes ya de la debacle y la vida sigue, aunque ahora ya no tenga claro en que dirección ni a que ritmo. El mío, mi ritmo, se detuvo en el asfalto y desde entonces me dejo arrastrar a una velocidad tan soporífera que cuando no me irrita, me cansa.  Es extraño sentir como el viento de popa viró en tan solo un paso y dejé de ir a toda vela. Bien es cierto, que sigo teniendo el timón de mi barco, pero lo encuentro poco manejable… pese a ello, me repito una y otra vez que lo tengo entre mis dedos, que hay quienes ya no vagan por el mar, o carecen de barcos que capitanear. Así que, utilizando más maña que fuerza, o al revés, busco estrategias para poder hacerme con el rumbo y con mi zurda poco a poco. Respecto la dirección, tiempo he tenido para reflexionar en ella, sin embargo siento como si la brújula que nunca apuntaba al norte hubiera salido disparada junto a las coronas checas que ya no podré usar y todo se hubiera quedado en un amasijo irreconocible. Y de igual forma, h...

Iniciativa joder, ¿donde te escondes?

Llevo meses sin escribir algo decente (menos indecente de lo normal), y hoy tampoco tengo intenciones de hacerlo. Simplemente voy a dejar que esto fluya, un poco por pereza de abordar grandes argumentos, un poco por venganza ante quienes nunca dejan que eso pase. En una autoproclamada derrota colosal, la clave quizás sea esa, que nunca fluía nada. No salgan malpensados ahora por aquí. Echo de menos los tiempos en los que la gente se dejaba arrastrar a planes tontos e improvisados, solo por probar, por vivir un rato la aventura. Quizás por eso ahora que me planteo muchas cosas, el tren sea ahora una preciosa opción; quizás por eso nunca vuelva a casa por el mismo camino. Ahora que la agenda está repleta, que parece necesario tener una excusa para todo... yo, en mi a destiempo característico, quiero un plan sorpresa de noche de cine, un poco de iniciativa, una tarde tonta de domingo comiendo pipas tijuana en el banco salvando el mundo... pero no, suele ser, que lo que se quiere,...
Nunca imaginamos (o al menos yo) que aquel examen decisivo lo iba a ser tanto, y de que manera.  Gracias, gracias nota de corte, porque me cambiaste la vida, porque me hiciste el favor más maravilloso del mundo: ponerme no solo en mi camino, hacía los terremotos, sino en el de estas personitas increíbles a las que hoy proclamo mi segunda familia, que no se si elegí o me eligieron, pero elegiría mil trillones de veces más; por absolutamente TODO.  Nunca sabré que sería ahora si hubiera sacado aquel diez a la primera, pero sinceramente, ya no lo cambiaría por el siete más valioso de la (mi) historia. Me quedo con mi duda y mi satisfacción.  Así que, qué más puedo decir, hace algún tiempo comprendí que la fortuna va un poco de estadística (suspensa por cierto) y otro poco de personas. Las que tienes cerca.  GRACIAS. 

En el tobillo

No quería que esto pasase. Este blog se ha convertido en un diario de miserias sin explicar, y sin embargo aquí estamos. El vicio de escribir a destiempo, mal y feo. Como si con quemar acuarelas no fuera suficiente. Como si rompiendo cuerdas de guitarra no quedará claro que ciertos dotes artísticos, suponiendo que existieran, murieron en primero de carrera. La ciencia, uf, la ciencia. Sanas la mente, pero no el corazón. Ojalá lo hicieras, serías perfecta, inexactamente perfecta. Que ironía. Lo ves ¿no?, ese último libro ha hecho estragos, tenía razón aquel absurdo test. En fin, en fin, que yo he venido aquí a hablar de mi libro. He estado reflexionando sobre la vida, la mía para ser concretos. Os lo voy a resumir: fui a la ferretería en busca de algún  nuevo clavo, que en las pelis de Hollywood siempre funciona, para arreglar un cuadro caído, y el refranero español, del que mi abuela hacia muy buen uso, ha vuelto a darme una hostia en las narices. ¡Pues no solo va y no s...
La chica que no se abría al mundo estaba cansada de ir penando por el mismo.  Creía que nunca nadie podría hacerlo de nuevo. Pero como solía pasarle con sus propios pensamientos, se equivocaba.  Aquello no tenía que ser difícil, o no tanto. Empezaba a comprender lo que hasta entonces, solo eran invenciones de otros. Espejismos inalcanzables.  Podía ser tan terriblemente fácil que le asustaba. No por el futuro, sino por el pasado. Había... por quien no lo merecía... y ahora todo carecía de sentido.  Por cada paso que daba, en una dirección cuya bondad estaba por determinar, iba tirando un poquito de ropa de la maleta. Restando peso y cargas.  Se sorprendía al ver, que no le importaba, al menos no tanto, como hace unos meses habría podido imaginar. Por aquel entonces, la chica que no se abría al mundo, había tumbado sus inseguridades más grandes (aun que no todas), y se había dejado llevar (solo un poquito). Había abierto la caja de Pandora, o eso...