Un libro de esos de moda, de amor adolescente, inmaduro y caprichoso, cuenta la preciosa mentira de que para superar ciertas cosas debes escribir lo que te duele en un papel, quemarlo y dejarlo ir. Una solución tan rápida, eficiente e indolora, capaz de tentar y ser creída por cualquiera; infinitamente más creíble que ese tópico del hay que pasar página. Un camino que tan fácil y sencillo es casi imposible de rechazar, a ver si hay suerte. Sin embargo, no te dice que las heridas internas, que no se ven pero duelen, no te las curará ningún papel en llamas. El autoestima cuasi destruido de a quien le repiten de manera constante que no es lo suficientemente bueno para nadie o para nada, no resurgirá tan fácilmente. Ninguna llama en extinción te devolverá la confianza para resurgir de cada uno de esos golpes que, si bien no mortales, si escuecen, pican y sangran. Y que por supuesto, olvidar, no es solución, sino simplemente eso, olvido, parche y remiendo. Si deja...