cuando sea el verdadero momento sucederá.
Habia pasado mucho tiempo ya, casi una década desde la ultima vez que hablaron de verdad, desde aquella despedida sin palabras en la que cada uno habia emprendido su marcha, cuando se encontraron de nuevo, como se cruzan momentaneamente la vías del tren.
El tiempo se paro, se miraron en un suspiro ahogado, y vieron a aquellos niños que jugaban a ser grandes y que ahora, los años habian cambiado; Él no habia terminado el instituto, trabajaba en esto y en aquello, sin ganar demasiado, sin ese gran exito financiero con el que soñaba, y atado a una vida casi de casado, con una chica, de esas que enredan al primero que pasa y se dejan llevar por los años hasta que acaban desfiguradas frente a la tv en el sofá rodeadas de críos gritando; felizmente estancado, en una vida que le habia hecho crecer demasiado rapido por elegir la vía fácil, o la única posible; Ella mientras, a pesar de sus sendas edades, no sabia ni mucho menos lo que era trabajar, habia escogido una forma de vivir a base de fuego lento, rodeada de examenes y agobios con suspensos contra aprobados, con la esperanza de alcanzar sus sueños aún candente, lejos de aquel pueblo, sin sentar cabeza con ningún tipo que cortase sus alas, de un lado a otro, con amistades más o menos pasajeras, para vivir un rato más esquivando golpes con sonrisas. No tenian nada en común con aquellos niños ilusos que querian ser astronauta y millonario.
Ambos siempre lo supieron, que el tiempo les separaría, la vida, les llevaría por caminos separados, por muy cerca que hubiesen estado siempre, casi paralelos, pero que tambien les cruzaría para decirse lo que nunca se dijeron, aunque ya fuera tarde. La vida les daría una oportunidad de poner sus almas en paz uno con el otro. Y ese era el momento.
....
Sus ojos negros se clavaron en aquelllos verdosos, del mismo modo que habrían hecho lo que parecian siglos atras.
Ninguno de los dos aparentaba la edad que tenía, una joven que podría pasar por adolescente sin problema mirando a un joven que a apariencias habia sido absorvido por alguien demasiado mayor; los baches de la vida les habian cambiado tanto... Sus ojos ya no profesaban esa paz, esa termura, solo cansancio bajo el sol de los andamios y el campo, y contrastaban con la mirada aniñada de alguien que todavía tenia tiempo para tirarse tardes tumbada bajo el sol sin hacer nada y con preocupaciones comparadamente disparatadas y absurdas.
Pero alli seguian, mirandose, con semblantes serios, con esa mirada recelosa de gato cabreado, con dolor, rencor, dudando, analizandose uno al otro, esperando la reacción de el de enfrente.
No era fácil saber que decir, el ambiente estaba cargado en exceso de sentimentalismo ocultado en el silencio, haciendolo casi insoportable para ambos, y a pesar de todo lo que uno quería decirse al otro, tantas palabras perdidas en el eco del viento, llantos pasados, historias, media vida separados que ahora, tras su repentino reencuentro pesaba. Mucho.
Y como si sus mentes se leyeran mutuamente, al compás dieron un paso al frente, aun con sus ojos mirandose firmemente, con una seguridad nada desdeñable, quedando a escasos centímetros ambos cuerpos.
POR FIN. El universo se esfumo, la calle, la gente, todo. En ese preciso instante, el silencio se rompió por EL BESO, que tanto se debían, sin necesidad de más palabras.
y recordaron aquellas palabras ¨cuando sea el verdadero momento, sucederá..¨